martes, 22 de abril de 2008

Francia. Año 997 de nuestra era. Michel, un joven monje cluniacense, va a embarcarse en una peligrosa misión. Según las revelaciones del ermitaño Bernardo de Turingia el mundo se acabará en el año 1000 y sólo hay una manera de evitarlo: invocando al Espíritu del Tiempo y dándole una razón para que le conceda a la humanidad mil años más. Pero antes hay que reunir los tres Ejes sobre los que gira la Rueda del Tiempo. ¿Dónde se encuentran? Nadie lo sabe.
Junto con Mattius, un juglar trotamundos, y Lucía, una joven gallega que quiere ser juglaresa, recorrerá la Europa medieval en busca de las joyas. Aunque continuamente tendrán que hacer frente a los miembros de la Cofradía de los Tres Ejes, una secta que predica el reinado del Anticristo y quiere evitar que el Espíritu del Tiempo sea invocado. A García Núñez, el maestre de la Cofradía, le matan unas cuantas veces a lo largo de la novela pero, por más que lo hacen, siempre vuelve a revivir. Alinor de Bayeux es la aparentemente inofensiva dama normanda (y hay que reconocer que un poco feminista) que mueve todos los hilos de la Cofradía de los Tres Ejes; al final, los cofrades descubrirán su traición y se vengarán de ella.
La ambientación en la Edad Media es sorprendente y los escenarios, estupendamente logrados, van desde la Península Ibérica, donde luchan por arrebatarle territorio a los moros, hasta las Islas Británicas, donde los vikingos tienen aterrorizada a la población. Continuamente están presentes la guerra, el hambre y las injusticias, y nos da una visión del mundo actual mezclándolo con el pasado; cosa que, aunque parezca que no, va concienciando poco a poco de que si quieres que el mundo cambie, el primero que tiene que hacerlo eres tú.

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